Entrevista con Claudio Naranjo

2018-10-06T02:02:14+00:0005/10/2018|

Claudio NaranjoClaudio Naranjo es escritor y psiquiatra chileno. Ha escrito unos veinte libros sobre la psicología transpersonal y las tradiciones espirituales del mundo.

Sitio web: http://www.claudionaranjo.net/

Foto de: Alessandra Callegari

1.   El concepto del viaje interior esta al centro de mucho de su trabajo como escritor y psiquiatra. ¿Qué es este viaje?

Empleo la expresión “viaje interior” como metáfora de un proceso de transformación que le es posible al ser humano, al ser humano pese a que la mayor de las personas no llega a conocerlo de primera mano. Se lo podría comparar a la metamorfosis de los insectos por en cuanto es intrínseca a la naturaleza de ser humano pese a que no sea parte de nuestra cultura el pensar así.

Es como si fuésemos un mundo de larvas que no creen en las mariposas, y que no lleguen mas allá de su condición larval por las circunstancias en que han llegado a vivir. Traduciendo la pregunta de ¿Qué es el viaje? en aquella de ¿qué es la transformación? diría que es un paso de la inconsciencia a la conciencia y tiene diversos aspectos tales como la conciencia emocional, la conciencia de la vida instintiva reprimida, la conciencia del pensamiento delirante que albergamos sin saberlo, y la conciencia de la conciencia misma, que requiere a su vez una conciencia sutil del cuerpo que no es parte de la vida ordinaria y que incluye algo así como una fisiología sutil caracterizada por lo que los hindúes llaman la circulación de la prana en los nadis y chakras.

Otro aspecto de la transformación es el despertar del amor. Mientras que en la condición larval nos domina la sed de amor, la condición humana madura se caracteriza de la capacidad de amar, tanto al próximo como a esa realidad superior que algunos llaman Dios, otros Budiedad, Tao, o simplemente “potencial humano”.

Otro aspecto de la transformación es la superación del condicionamiento que nos mantiene en una condición de autómatas. Se podría decir que se trata de la libertad, pero una experiencia de primera mano revela que la liberación del acondicionamiento y la libertad desembocan en la entrega a una  voluntad mas allá de nuestra mente individual.

Por último, quien ha llegado a la madurez alcanza un estado de paz, que resulta del desapego y constituye la clave a la sabiduría, cuyo meollo es la comprensión de la propia naturaleza, identidad  o consciencia.

Desde otro punto de vista se puede hablar del viaje atendiendo a sus etapas que han sido descritas de diversas maneras por diversas tradiciones espirituales, pero que usualmente implica una fase preparatoria de purificación, una fase “iluminativa” en que ocurre el encuentro de la mente con una realidad superior, luego una fase de “contracción” en que se parece perderse lo que se había logrado, una etapa de fruición, que es algo así como la integración de la conciencia espiritual y la vida cotidiana, un período de servicio y finalmente una vuelta de la conciencia sobre si misma en contemplación.

2.   También es usted músico, medico, viajero, y más, … ¿De donde viene este énfasis en ser maestro no solo de una cosa?

Diría que principalmente el hecho de que he necesitado nutrirme de muchas fuentes, no solo por la intensidad de mi sed espiritual sino por el hecho de que he sido algo así como una nuez difícil de partir. Empecé a buscar arreglo para mi mente a través del psicoanálisis, pero diría que el psicoanálisis no me sirvió, y me habría quedado detenido a no ser por el encuentro con otros caminos: la Gestalt, me resultó un despertador mas efectivo, pero tampoco me sirvió del todo.

Entonces, recurrí a la terapia psicodélica que me llevó transitoriamente mas allá del tiempo y del espacio; y me dejó con una nueva confianza en mi mismo. Pero la sesión con LSD que operó en mi ese aparente milagro tampoco me bastó, y por suerte recurrí a la harmalina, uno de los alcaloides relacionado con la ayahuasca; y después vino la meditación, y depuse de la meditación Zen el budismo Tibetano, y muchos maestros espirituales con sus bendiciones y su contagio personal.

Después de necesitar tantos recursos para la recuperación de mi integridad, no es de extrañar que los haya integrado en mi trabajo, y en ello he seguido también la inspiración de Gurdjieff, así como la de Aurobindo con su noción de Yoga Integral.

Otro hecho a que atribuyo el que haya sido yo un integrador de múltiples caminos es que durante mi juventud he tenido fe en diversos guías espirituales que no se entendían entre sí, y entre quienes no me permitía yo elegir uno en desmedro del otro. Diría que eso hizo necesario que buscara integrar sus puntos de vista mas allá del nivel de sus palabras.

3.   Idries Shah es una de las pensadores que ha tenido influencia en su trabajo. ¿Cómo le impacto, y en qué ve su legado tanto personalmente como por el mundo?

Una primera manera en que tuvo influencia sobre mi Idries Shah fue por supuesto a través de sus libros, que seguramente me enseñaron mas cosos de las que sabría explicar. Una segunda manera fue a través de las condiciones que él imponía a quienes quisieran integrarse a sus grupos: no estar involucrado en la psicoterapia, no usar de drogas, tener una vida afectiva satisfactoria, y trabajo. Diría que me fue muy importante dejar la psicoterapia y al experimentación psicodélico en mi mismo, y no confundir mi deseo de progreso espiritual con la necesidad de familia, o de trabajo, o de reconocimiento. Me sirvió todo ello para entrar en una fase extraordinariamente productiva de mi vida en que escribí los seis libros de lo que podría llamar mi primera cosecha.

Una tercera forma de influencia fue la que me llegó a través de la invitación a participar en un grupo que dirigía a distancias estando nosotros a veces en Berkeley, otras veces en San Francisco, o Palo Alto. Se decía que lo mas importante de la participación en este grupo era una conexión sutil a través de la cual estábamos recibiendo ‘baraka’ o energía espiritual, pero de esta influencia es difícil que diga nada porque el efecto de la baraka es sutil, y puede expresarse mas por sus frutos que por un efecto excitante. Otro aspecto de mi contacto con Idries Shah fue el de la correspondencia, en que siempre me sentí tratado con mucho respecto y en que siempre sentí que me hablaba como si comprendiese cabalmente mi situación en el momento. Esto era misterioso porque a veces el momento no era aquel en que el había despachado su carta.

Un ejemplo: en una ocasión le cité al grupo con quien me había reunido una carta suya e inmediatamente recibí otra carta con el chiste de Nasrudín en que el Mula dice a los curiosos en el Caravanserai, que el Rey le había dirigido la palabra, ¿y qué te dijo? le preguntó un indiscreto? Y cuchicheando Nasrudín le confesó, “Apártate de mi camino.” También podría agregar el consejo que daba a sus seguidores de mantener un perfil bajo, adoptando las formas convencionales del lugar; hasta entonces yo tenía mas bien la forma de un líder carismático un poco exótico, pero decidí que no me presentaría como un maestro espiritual sino que como un terapeuta – y aunque se me ha reconocido como maestro espiritual, también es cierto que solo durante un período muy breve, durante los años setenta adopté ese rol.