James Lovelock, el inventor, científico y autor: "Tu instinto, tu naturaleza te dice qué hacer."

James Lovelock

El científico, inventor, autor y centenario Dr. James Lovelock es mejor conocido por desarrollar la Hipótesis Gaia. La teoría ha ido ganando terreno gradualmente como la mejor explicación que tenemos de la forma multidimensional en que interactúan las partes vivientes y no vivientes de la Tierra para crear un solo organismo. La hipótesis afirma que la Tierra, a través de múltiples mecanismos reguladores, mantiene un equilibrio en el espectro de condiciones necesarias para prosperar. La ISF lo visitó en su casa, situada en la costa sur de Inglaterra, y le otorgó el premio ISF a la excelencia humana. 

El Dr. James Ephraim Lovelock nació hace más de cien años, un 26 de julio de 1919. Apenas terminó la escuela comenzó a trabajar en un laboratorio fotográfico -- lo cual le dio, según su parecer, una gran experiencia en lo referido a la precisión y la capacidad de armar su propio equipamiento --, para luego obtener una licenciatura en química. Más tarde logró un doctorado en medicina. James Lovelock comenzó su carrera realizando experimentos de criopreservación en roedores, incluyendo el descongelamiento exitoso de muestras congeladas. Sus métodos fueron influyentes en las teorías de la criónica que aún son utilizadas en la actualidad (en la criopreservación de los humanos). Su trabajo lo condujo a un interés en el diseño de instrumentación de alta precisión. Inventó el ECD, el detector de captura de electrones, un dispositivo que era mucho más pequeño y más sensible que cualquier otro dispositivo en aquel entonces. Al utilizarlo, se convirtió en el primero en detectar la presencia generalizada de CFC en la atmósfera, lo que finalmente condujo al descubrimiento de la importancia del agujero de ozono. Sus instrumentos se han utilizado en misiones a Marte, y fue mientras diseñaba instrumentos científicos para la NASA que desarrolló la Hipótesis Gaia, que ha ido ganando terreno gradualmente como la mejor explicación que tenemos de la forma multidimensional en que interactúan las partes vivientes y no vivientes de la Tierra para crear un solo organismo. La hipótesis afirma que la Tierra, a través de múltiples mecanismos reguladores, mantiene un equilibrio en el espectro de condiciones necesarias para prosperar. 

¿Cómo obtuvo su nombre la Teoría Gaia?

Bill Golding, autor de El señor de las moscas y otros libros famosos, era mi vecino cuando yo vivía en un pueblo de Wiltshire, y dijo: "Si vas a tener una gran idea como esa, mejor que tenga un nombre… y te sugiero que la llames Gaia.” 

Y seguimos andando. Esto fue durante un paseo por el campo; caminamos durante veinte minutos y pensé que se refería a Gyre, un gran remolino, ya sabes, un proceso circular, pero dijo “Oh, no, no, me refiero a la Diosa, la Madre de la Tierra."

¿Por qué te autodenominas ingeniero y no científico?

La ciencia es quizás demasiado académica en muchos sentidos, demasiado separada del mundo en la práctica, y es por eso que me considero ingeniero. Es porque estoy interesado en hacer cosas, cosas que funcionen y que sean parte del sistema. Creo que la mayoría de la gente piensa en la ingeniería como cosas pesadas, bombas y puentes, eso es ingeniería civil; no piensan en ella como una parte integral de lo que la gente común llama ciencia. Es práctico. La gente habla de que las cosas son "prácticas", pero si haces cosas con las manos, obtienes un gran placer al hacerlo, un verdadero placer por la creación que a menudo no obtienes de la escritura. Eso también es una creación, pero es mucho más difícil; sin embargo, hacer cosas con las manos, girar algo en un torno ... ¡es muy emocionante!

¿Qué historias te inspiraron cuando eras joven?

Mi madre, a pesar de su pasión por fumar, era muy aficionada a la educación y todas las semanas bajaba a la Biblioteca de Brixton (vivíamos en Brixton, sur de Londres, y era un lugar tan rudo como ahora ... un buen lugar en el cual crecer). Solía ir con ella y sacaba libros de ciencia ficción de Julio Verne, pero el que realmente me atrapó fue La máquina del tiempo de H.G.Wells, ¡qué historia tan fantástica para mí cuando era niño! Quiero decir, no fui al taller e intenté hacer una máquina del tiempo. ¡Me hubiera gustado hacerlo pero no tenía ni idea de por dónde empezar!

¿Qué te hizo convertirte en un cuáquero?

Como cualquier niño, no tenía ningún pensamiento sobre la religión, excepto lo que me decían los adultos… y no siempre les creía. Me sentía muy desencantado con la religión cuando mis padres, que tal vez eran un poco egoístas, solían irse de vacaciones a pasear por los lugares de arte de Europa, y no querían llevar a un niño con ellos. Así que me enviaban a algunas granjas no muy agradables en Gran Bretaña (supuse que anunciaban en el periódico que aceptaban personas) y estos granjeros eran profundamente religiosos de una manera muy estúpida y anticuada. Recuerdo un lugar al que fui en Cambridgeshire, cerca de Ely, llamado Blackbank, y allí toda la familia tenía que ir a una iglesia no conformista tres veces cada domingo. Era temprano a la mañana, y tenías que vestirte con tu mejor ropa, no se permitía leer ningún libro excepto la Biblia, y no podías salir a caminar excepto a la iglesia, y así todo el día estaba atado a la práctica de una religión bastante tonta y primitiva. Tenías que sentarte en esa maldita capilla y escuchar los gritos de algún orador incoherente ... no, realmente me alejó para siempre. Pero al mismo tiempo, mi madre estaba decidida a ingresarme como miembro de la iglesia de los cuáqueros únicamente porque de esa manera pensó que no me llamarían en la próxima guerra – algo que ella sabía que vendría –… creo que la mayoría de la gente lo hizo en esos días. Entonces ella me inscribió en la iglesia cuáquera en Brixton ... Creo que si ella lo hubiese sabido, no lo habría hecho: ¡no enseñaban religión en absoluto, era todo cosmología! Era de lo más fascinante para mí, me encantó… si esto es religión, ¡muéstrame más! Y lo obtuve de ellos, y así me convertí en un cuáquero.

¿Cuál fue tu experiencia en la universidad?

Mi asignatura, química, tal como se enseñaba en esa universidad, era tan aburrida que solía salir a pasear y sentarme en conferencias de economía, historia o literatura, cualquier cosa que fuera diferente. Aprendí mucho en la universidad con esas fuentes alternativas, ¡pero por supuesto me dio un título de segunda clase! ¡Pero no me importó en absoluto!

¿Qué consejo le darías a los jóvenes de hoy con respecto a la educación?

 Tu instinto, tu naturaleza te dice qué hacer. No tengo tanta fe en la enseñanza. Creo que debes dejar que los niños encuentren su propio camino. Y solo porque la persona no puede actuar como yo y ser ingeniero e inventar cosas no significa que sean menos importantes que yo. Pueden contribuir de muchas otras formas. Y lo hacen.

¿Qué opinas de la educación superior hoy?

Creo que es hora de la disolución de las universidades. Son muy parecidas a la iglesia en la Edad Media. Se han vuelto demasiada cómodas y acogedoras y realmente no están haciendo su trabajo.

¿Qué piensas sobre el cambio climático?

Creo, junto con algunos de nuestros buenos astrónomos como Martin Rees – que ven el sol con una vida útil limitada –, que el problema es que el sol se calienta automáticamente a medida que quema combustible. Es un tipo extraño de fuego, pero es cierto para casi todos los fuegos nucleares: cuanto más combustible quema más se calienta, y esto hace que queme más combustible, etc. Y debido a eso, a medida que el sol se calienta cada año, no se puede evitar el calentamiento global, está integrado en la naturaleza. Si no hubiera humanos poniendo gas en el aire, de todas formas la Tierra tendría una vida útil limitada. No hay nada que la vida pueda hacer en la Tierra mediante procesos biológicos ordinarios para detener el funcionamiento del sol. El sol está demasiado lejos, demasiado caliente, no hay forma de que podamos interferir con el funcionamiento interno del sol. El calentamiento global es inevitable. Ahora queremos que suceda con mucho tiempo de anticipación, pero si continuamos poniendo CO2 y otros gases en el aire, sucederá mucho antes de lo que queremos. Podríamos detenerlo mañana si quisiéramos, pero el problema es que casi todos tenemos pensiones (casi todos los que trabajan tienen una pensión) y estos dependen de fondos que se invierten en gran medida en las industrias del carbono, y no se puede cerrar eso sin tener consecuencias económicas desastrosas. Esto llevaría a una pérdida de votos para los partidos políticos, por lo que no hay razón para cambiar. Lo que sucede, lo cual es muy triste, es lo contrario: gran parte del dinero se gasta en propaganda que condena la energía nuclear. 

¿Cómo afectó a la teoría Gaia tu forma de practicar la ciencia?

Mis mentores científicos siempre me educaron para no estar seguro de nada. Si tienes una teoría, no creas que es correcta ... intenta destruirla; esa es la mejor manera de salir adelante. Observa todas las críticas cuidadosamente, verifícalas a todas, puede que sean correctas. Esa fue mi actitud. Es un poco deprimente pero sin embargo la tuve, la usé y no me obstaculizó realmente, ya que las respuestas a las preguntas que le hice a la naturaleza sobre cómo funcionaba resultaron ser casi siempre verdaderas. Las ecuaciones que dan forma a Gaia son bastante fáciles; lo hice, y estoy encantado de saber que Demis Hassabis – el genio de la computadora que hizo lo del juego de Go [El proyecto Deepmind de Hassabis fue el primero en crear un programa de IA para derrotar a un jugador humano de Go, una hazaña considerada mucho más difícil que derrotar a un jugador de ajedrez] – está de acuerdo en cómo concebí el problema. Él, por su propia voluntad, vino y me visitó una mañana hace unas semanas y estuvo totalmente de acuerdo conmigo. El problema con los científicos que rechazaron a Gaia fue que lo trataron como un problema unidimensional, cuando no lo es: es multidimensional.

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James Lovelock, el científico, inventor y creador de la Teoría Gaia, recibe el premio ISF a la excelencia humana, edición 2019.

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El creador de la Teoría Gaia, James Lovelock, recibe su premio ISF 2019 a la excelencia humana