La exitosa escritora norteamericana Lisa Alther le cuenta a la ISF acerca del impacto que Idries Shah tuvo en su vida y obra.

Lisa Alther

Lisa Alther es una importante novelista estadounidense cuyos libros han sido un gran éxito de ventas. Saltó a la fama en la década del 70 con su aguda, humorística y perspicaz novela sobre el paso hacia la adultez, intitulada Kinflicks. Luego produjo cinco novelas más: Original Sins, Other Women, Bedrock, Five Minutes In Heaven, y Washed in the Blood, así como varias cuentos cortos y numerosos artículos para revistas.

También ha escrito dos libros de no ficción: Kinfolks: Falling Off the Family Tree—the Search for My Melungeon Ancestors y Blood Feud: The Hatfields and the McCoys: The Epic Story of Murder and Vengeance.

Entre 1978 y 1980, Alther vivió en Londres luego de haber establecido una amistad con la escritora Doris Lessing; y fue ella misma quien se interesó en su novela Kinflicks y la ayudó a publicar el trabajo en Londres a través de un contacto suyo, Bob Gottlieb de la editorial Alfred A. Knopf.

Fue a través de Doris Lessing que Alther conoció al escritor, pensador y maestro del misticismo Sufi Idries Shah, quien ya había adaptado muchas obras clásicas Sufis y cuentos enseñantes para lectores contemporáneos; y nuestra galardonada, interesándose en estas obras, las leyó todas.

¿Qué te llevo a leer la obra de Idries Shah?

Me sentía muy infeliz, no sabía por qué estaba aquí y qué se suponía que debía estar haciendo, y estaba conflictuada; y leí algunas de las primeras novelas de Doris Lessing y descubrí que ella había pasado por la misma experiencia en Rhodesia, a mi edad. Entonces leí todos sus libros y escribí una carta como admiradora, y ella me respondió. Nos correspondimos por un tiempo, y luego -- después de un par de años cuando yo estaba en Londres -- fui a almorzar a su departamento. Ella estaba en Maida Vale y tuvimos un buen almuerzo. Y cuando me fui, ese día me entregó tres de los libros de Idries Shah. De hecho, recuerdo cuáles eran: Los Sufis, La sabiduría de los idiotas y Cuentos de los derviches. Y ella dijo: “Creo que vas a encontrarlos interesantes”. Entonces me fui a Escocia por varios días, de posada en posada leyendo estos libros. Y fue como si hubiese sido una bomba en mi cerebro; y no fue tanto que sentí que había encontrado respuestas a mis preguntas, sino que dejé de hacérmelas. Me di cuenta de que las preguntas que me preocupaban no eran importantes. Volví a Londres, y le dije, “Cuéntame más”. Entonces ella me dijo que Idries Shah y su familia vivían en Tunbridge Wells, y que la gente se reunía allí los fines de semana, y agregó: “pero realmente deberías familiarizarte con los libros, entonces quizás tengas la oportunidad de conocerlo.” Así es que volví a Vermont y leí los libros durante unos ocho o nueve años, y luego decidí con mi familia mudarnos a Londres. Llegué allí y le escribí a Idries Shah y le dije “¿podemos encontrarnos?” Y él dijo que sí, “Ven a Tunbridge Wells”, respondió. Y comencé a ir allí un fin de semana al mes, supongo, por un par de años. Y si has estado en esas reuniones sabes que se trabajaba un poco en el jardín o que se cocinaba, y luego por la noche él hablaba durante dos minutos o dos horas, y a menudo te ibas con algo importante.

Entonces regresé a Vermont y ...

Pero he seguido releyendo los libros desde hace cincuenta años.

 

¿Cómo fue tu experiencia con la enseñanza de Idries Shah?

 

Yo solo lo veía durante esos fines de semana mensuales, hablando con un gran grupo de personas; pero algunas veces sí fui a verlo en privado, y su conversación conmigo se parecía mucho a lo que estaba acostumbrada desde mi infancia,
todo muy oblicuo y nada directo, y sin embargo uno emergía habiendo visto algo importante sobre uno mismo o sobre otra persona o sobre alguna situación; o incluso sobre la vida, o sobre el mundo, o... pero ello había sido transmitido muy indirectamente.

 

¿Y acerca de la influencia de Idries Shah en tu trabajo?

 

En Kinflicks utilicé una de las historias de, creo que era Cuentos de los derviches. Es un epigrama, más o menos ...
Y supongo que, en ese momento, sentí que yo echaba mano a algo que estaba fuera de mí misma, que era importante para mí; y con el pasar de los años parece como si lo hubiera ido incorporando más en mí misma, de modo que ahora, quien soy refleja algo de lo que fue eso. Me parece más integral ahora de lo que me parecía al principio.

 

¿Cuán importantes fueron los cuentos durante tu infancia en Tennessee?

 

Creo que es por eso que tantos escritores de ficción provienen del sur de los Estados Unidos: porque, bueno, ante todo somos menos intelectuales. Pero, en segundo lugar, durante los viejos tiempos cuando éramos chicos ... hacía tanto calor, ya sabes, no había aire acondicionado y simplemente te recostabas y escuchabas a los adultos hablar, y la manera en que hablaban era a menudo en forma de anécdotas. No discutían teorías. Dirían: bueno, yo estaba en el centro el otro día y vi a este anciano y él dijo bla, bla, bla, algo que al final ilustraría algún punto, tal vez algún punto muy importante, pero era transmitido de esta manera indirecta. Así que creo que muchos de nosotros simplemente absorbemos eso,
como parte de lo que somos, y creo que eso fue en parte por lo que respondí tan fuertemente a La sabiduría de los idiotas y Cuentos de los derviches. Porque eso era lo que estaba pasando allí. Se resaltaban ciertos temas pero en forma de anécdotas, y eso funcionaban para mí. Entendía lo que estaba pasando.

 

¿Cómo reaccionaste al corpus de chistes tradicionales del Mulá Nasrudín?

 

No con tanta fuerza como sí sucedió con algunos de los cuentos; porque, quiero decir, me encantan, pero descubrí que eran muy complejos para mi cerebro limitado. Realmente me resultaban como ecuaciones algebraicas, ¿sabes?; lo son realmente. Por un lado los puedes observar de varias maneras, y tienes que hacer una pausa y lograr ver ello. En cierto sentido, los cuentos penetraban pero Nasrudín requería más trabajo; y siendo básicamente perezosa… ja ja...
A mí sí, me gustan, pero son más trabajosos y pueden ser muy divertidos pero también son muy, en cierto nivel, muy estridentes y perturbadores.

¿Cómo era Doris Lessing?

 

En la prensa ella se mostraba como una especie de cascarrabias, y creo que lo era; pero para aquellos de nosotros que la conocíamos era una especie de cascarrabias divertida, y en privado era una mujer maravillosa. Era muy generosa con su tiempo, con su dinero, con sus consejos. Ella... yo viví en Londres durante unos dos años y más o menos cada mes ella ofrecía una velada dominical e invitaba a muchos escritores y pintores y fabricantes de velas y a todo el mundo. Ella conocía a personas de una amplia gama de profesiones. En dichas ocasiones ella cocinaba grandes platos de carne asada; era extremadamente generosa en su hospitalidad y era cómica, muy graciosa en privado. Y sí, pues, también un poco sarcástica y satírica... una persona muy hermosa, dulce, generosa y amorosa. Así que esa fue la persona que yo conocí y no la otra... ella no tenía tiempo para los tontos... Bueno, yo sí experimenté su ira un par de veces y no era broma, pero yo me lo merecía.

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ISF Award for Human Achievement: Lisa Alther

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Lisa Alther talks with the ISF