Nik Fleming: fotos que cuentan una historia

About Nick Fleming

Nick Fleming es un fotógrafo que reside en Londres. Ha impartido conferencias en el Victoria and Albert Museum y en la Royal Geographical Society, y ha expuesto en la Indian High Commission.

Website: https://nickfleming.com/


India y Londres son las dos ubicaciones principales para tu trabajo. ¿Qué tan similares o diferentes son para tomar fotografías?


Londres e India han sido en gran medida el foco de mi fotografía a lo largo de los años. Londres, porque vivía allí y gran parte de mi trabajo diario se centraba en la ciudad, mientras que India era un lugar en el que comencé un proyecto personal hace más de veinte años y sigue siendo un país al que vuelvo al menos una vez al año. Para mí, el proceso de sacar fotos es básicamente el mismo dondequiera que esté. Mi enfoque e intención, ya sea en una peregrinación en el Himalaya o en un evento callejero en Londres, es lograr una imagen o una serie de imágenes que cuenten la historia de una manera simple, elegante, impactante y significativa. Las limitaciones físicas del tiempo, el acceso a lo que estoy fotografiando y lo familiar que estoy con mi entorno y la gente, por supuesto, juegan un papel en el resultado.

Hace hincapié en la necesidad de tomarte tu tiempo para ciertas tomas. ¿Podrías dar más detalles?


Creo firmemente que es esencial invertir tiempo en el proceso fotográfico. Mis proyectos en la India han implicado pasar largos períodos viviendo entre monjes, sadhus y nihangs, por ejemplo, y eso a su vez requiere viajar con ellos, asistir a festivales, visitar ashrams y monasterios. Sinceramente, no creo que haya un atajo mágico a este enfoque si uno se esfuerza por producir fotografías significativas, de momentos íntimos, sin recurrir al artificio o algún tipo de gestión escénica. Las personas que fotografío deben sentirse cómodas conmigo estando allí y yo debo sentirme cómodo estando cerca de ellas. En la mayoría de los entornos, he descubierto que este sentimiento mutuo tiene que restablecerse de alguna manera diariamente antes de siquiera pensar en sacar mi cámara de la mochila. Algunas de las personas con las que he estado han sido impredecibles y, a veces, difíciles de leer, por lo que la paciencia y un enfoque lento han sido un requisito absoluto.

Has fotografiado el Kumbh Mela, el gigantesco festival religioso de la India, varias veces. ¿Cómo han cambiado tus experiencias allí a lo largo de los años?


Primero fui al Kumbh Mela en 1998. Estaba fotografiando a un viejo entrenador de lucha libre cuyo akhara estaba en la Vieja Delhi. Guru Hanuman, una venerable figura (como si fuera un abuelo) en los círculos de lucha indios, había sido invitado por un sadhu para asistir al evento para una puja y bendición especial. Llegamos muy temprano una mañana y pasé el día fotografiándolo mientras se bañaba en el Ganges rodeado de muchos sadhus y una variedad de pujaris hindúes. La experiencia fue una gran introducción a este colosal festival y me he sentido atraído por él en cinco ocasiones más. La magnitud de la reunión es lo que me golpeó inicialmente, y ese sentimiento nunca ha desaparecido. Sin embargo, quería aprender qué era lo que obligaba a tantos estar allí, aquello que yacía más allá de la corriente implacable de la humanidad, y entender un poco de lo que sucede dentro de los campamentos que albergan a los sadhus, peregrinos y mendigos. Es una ocasión donde los fieles hindúes apaciguan su anhelo espiritual y se encuentran con las órdenes divinas. Un tiempo donde la sabiduría y la enseñanza se propagan y difunden. Poco a poco, a lo largo de los años, conocí a algunos de los hombres santos y presencié un poco de qué se trata su participación. Mi experiencia se ha profundizado cada vez, y aunque a menudo me sorprende un espectáculo al azar, todo es un poco menos desconcertante que durante esa primera ocasión hace más de dos décadas, cuando entré por primera vez en una escena de amplitud y complejidad bíblica.

Tanto tu trabajo indio como el británico tienden a centrarse en las tradiciones. ¿Porqué?


Una vez fotografié a un alfarero que fabricaba y horneaba loza tradicional, quien me dijo: "Es mucho mejor beber de una taza o comer de un plato del que conoces la procedencia, que de un artículo producido en masa hecho para el mismo propósito." Este artesano, que provenía de una familia de alfareros, personificó para mí el concepto de tradición. A menudo, la preservación del método, el pensamiento y la acción nos da la oportunidad de dar sentido al presente. La tradición en forma de continuidad, herencia y linaje es la piedra angular de muchas de mis fotografías, particularmente las indias. ¿Por qué fotografío de todos modos? Una fotografía es muchas cosas, pero sobre todo es un recuerdo. ¿Cómo fotografias un recuerdo? Bueno, para empezar es memorable, pero estoy motivado a registrar ciertas formas de vida que en mi corta carrera han cambiado fundamentalmente y para siempre.