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Exploradores, de Jim al-Khalili

Exploradores, de Jim al-Khalili

Jabir ibn-Hayyan (721-815) es reconocido como el primero de los grandes científicos árabes. Al igual que muchos de sus ilustres sucesores, era un polímata. Los intereses de Jabir incluían farmacología, medicina, filosofía, cosmología, lógica, música y numerología. Su legado incluye el desarrollo y la perfección de procedimientos químicos básicos que a los alumnos que aprenden ciencia hoy en día les resultan familiares: cristalización, destilación, evaporación, calcinación y sublimación. Revolucionó la forma en que se llevó a cabo la ciencia, haciendo hincapié en la observación cuidadosa, los experimentos controlados y los resultados precisos, y su trabajo proporcionó muchos beneficios para quienes vivían en el Iraq de los siglos VIII y IX. Descubrió cómo evitar la oxidación, producir vidrio coloreado, esmaltar azulejos, fundir y refinar metales y broncear el cuero con dióxido de manganeso.

Para sus seguidores, Jabir era al-Sufi. Idries Shah escribe sobre él en Los Sufis. Para comenzar a entender la vida y el trabajo de Jabir, debemos recurrir a Shah. El libro de Jim al-Khalili cuenta la Edad de Oro de la Ciencia Árabe desde la perspectiva de un ateo moderno, pero sigue siendo una historia fascinante y una que necesita ser contada.

"Exploradores" nos cuenta sobre los dos siglos del movimiento de traducción iniciado por el segundo califa abasí, al-Mansur, quien fundó Bagdad en 762. A través de él, el conocimiento de Grecia, Persia e India se puso a disposición en árabe para el mundo islámico. Bagdad se convirtió en un centro de arte, cultura y comercio. Fue multicultural y plurirreligiosa. Sin embargo, no fue hasta el reinado del bisnieto de al-Mansur, al-Ma'mun, que se produjo un cambio repentino hacia una cultura que fomentaba el pensamiento libre y creativo en una amplia gama de disciplinas.

La traducción había sacado a la luz discrepancias que debían resolverse. Al-Ma’mun construyó en Bagdad el edificio del primer observatorio astronómico, donde ahora se podían verificar las tablas astronómicas. El gran matemático, astrónomo y geógrafo, al-Khwarizmi, quien escribió el primer libro sobre álgebra, fue uno de los científicos que floreció durante este califato.

Al final de su libro, Jim al-Khalili tiene biografías concisas de más de setenta exploradores. Incluyen al-Razi, el más grande clínico del Islam, que influyó en Europa durante muchos siglos. Pero los tres mejores científicos del Islam, según Jim al-Khalili, fueron Ibn al-Haytham, famoso por su trabajo en óptica y astronomía, ibn-Sina, el erudito más famoso e influyente del Islam, y al-Biruni, quien creía que a través de la lógica y la inducción uno puede reducir todos los fenómenos en la naturaleza a axiomas y leyes matemáticos.

Dos de los científicos cuyo trabajo encontré más asombroso vivían en Andalucía. Abbas ibn-Firnas fue un inventor legendario, a veces descrito como el Leonardo da Vinci de España, y Abu al-Qasim al-Zahrawi, quien inventó más de un centenar de instrumentos quirúrgicos, muchos de los cuales todavía se usan en la actualidad.


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