Sabiduría encapsulada

2017-11-18T19:52:54+00:0018/11/2017|

El cineasta argentino Eugenio Zanetti comentó una vez que, cuando en los años 60 descubrió la obra de Idries Shah, la enseñanza Sufi no le resultó ajena en absoluto… que de algún modo le parecía llamativamente familiar. Muchos de los primeros trabajos de Shah – sobre todo su libro Los Sufis – se esforzaron en destacar el hecho de que el Sufismo tiene una larga historia de penetración en Occidente; parte de su tarea como escritor y maestro Sufi era la de reiniciar una tradición que tenía por lo menos mil años. El Sufismo había tenido una fuerte influencia sobre la cultura europea desde la Edad Media y en realidad no era algo del todo nuevo: restos de aquel impacto se percibían todavía en la obra de San Francisco de Asís, en el movimiento de los Francmasones, en los cuentos de Chaucer y en las ideas de los alquimistas, entre muchos otros.

            Entre algunos de los centros geográficos en los cuales esta influencia había cruzado hacia el mundo cristiano estaban la Tierra Santa y el sur de Italia, especialmente Sicilia. Sin embargo, donde más contacto hubo entre musulmanes y cristianos durante más tiempo fue en la península ibérica, y por lo tanto gran parte de esa enseñanza Súfica entró en Occidente por esta puerta. Figuras medievales como los escritores Ramón Llull y Anselmo Turmeda acaso sean las caras más visibles de este impacto: gente que reconoció abiertamente el papel que el Sufismo tenía en su formación. Pero la cultura hispana – y la cultura popular sobre todo – también demuestra una faceta todavía viva de esta huella en sus cuentos, en sus tradiciones y en sus refranes.

            Los refranes españoles son un verdadero baúl de tesoros, y con razón la cultura hispánica está orgullosa de las riquezas que contienen. Lo que resulta curioso y muy interesante para uno que conoce los libros de Shah, sin embargo, es que muchos dichos populares reflejan cuentos o ideas que vienen de materiales de enseñanza Súficos.

            Un ejemplo es un dicho que se puede oír todos los días:

Aquí hay gato encerrado

O sea, aquí hay algún secreto, hay algo detrás de las apariencias de la situación. La frase suena rara. ¿De dónde viene esa imagen? ¿Por qué un gato? ¿Por qué estaría encerrado?

            Una pista viene de la historia que cuenta Shah en El camino del Sufi, “El cuarto disponible”. Narra como un hombre vende su casa, pero en el contrato de compraventa mantiene ahí una habitación para guardar unas cosas. Después de un tiempo, acaba metiendo gatos muertos en la habitación y los nuevos dueños, que no soportan el olor, le vuelven a vender la casa por mucho menos de lo que la compraron, vencidos por el ‘gato encerrado’. Pensar en este cuento como el origen del refrán español se torna más probable cuando uno recuerda que viene de la orden Sufi de los Chishtis, conocidos por su música y el uso del humor, y cuyo nombre bien puede ser la etimología de la palabra ‘chiste’.

            De repente el refrán tiene más sentido.

            Otro proverbio común que posiblemente tenga un origen Sufi:

Quien peces quiere, mojarse tiene

La famosa frase del gran escritor persa Saadi, citado por Shah en Los Sufis, dice algo casi igual, acaso con un lenguaje un poco más poético:

En las profundidades del mar existen tesoros incomparables.

Pero si buscas la seguridad, está en la orilla.

La versión popular español es algo más directa, pero la idea es la misma. ¿Fue Saadi la inspiración del refrán?

            Otro dicho muy común en español es el siguiente:

Por la boca muere el pez

Se suele usar para callar a alguien si está hablando demasiado, sobre todo si es sobre algo que todavía está en juego, una mera posibilidad. O también para callar a un hipócrita. Como en el ejemplo del gato encerrado, la imagen resulta extraña. ¿De dónde vendrá?

            Un posible origen sería la historia de los tres peces, contado por Shah en Cuentos de los derviches, donde los peces del título corren el riesgo de ser pescados y la única manera de salvar su vida es fingiendo la muerte, o sea: cerrando la boca para no respirar. Dos lo consiguen, pero el tercero – el pez más tonto – olvida lo que tiene que hacer, abre la boca y acaba metido en la bolsa del pescador para llevárselo a casa: termina muriendo, como en el refrán, por la boca.

            Hay más ejemplos. Aquí tenemos otro dicho que se usa a menudo para identificar una situación donde la gente cree que el tamaño de una cosa importa más que su utilidad:

Burro grande, ande o no ande

Suena mucho como la destilación de un cuento del Mulá Nasrudín, el célebre loco-sabio de los Sufis, y solo al oírlo casi se ve al héroe en el mercado de burros comprándose uno. Quizá venga de la historia donde Nasrudín le dice al vendedor que primero le enseñe sus peores animales y luego los de mediana calidad. Solo después de identificar a estos, le dice al vendedor que comprará todos los demás.

            Otros refranes populares dan eco a mucho de lo que enseñaba Shah en sus libros. A veces reflejan alguna frase de los maestros clásicos. Por ejemplo este refrán:

Dentro de la concha está la perla, aunque no puedas verla

Dice algo parecido a la frase de Jalaludin Rumi:

Toma la perla, y no la concha

Otros dichos reflejan ideas que encontramos entre los escritos de los Sufis:

Bien sabe el sabio que no sabe; sólo el necio piensa que sabe

Y este refrán parece encapsular las ideas de Shah sobre la necesidad de agrupar a la gente idónea para poder estudiar juntos:

Más vale estar solo que mal acompañado

Existen muchos más proverbios que parecen hablar de orígenes Súficos. Aquí hay unos cuantos que resonarán en los lectores que conozcan la obra de Shah:

Para aprender, perder

Oyen las voces y no las razones

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

La verdad ha de andar sobre la mentira, como el aceite sobre el agua

Shah a menudo citaba refranes de Oriente Medio en sus libros. El hecho de que se encuentren en la cultura popular hispana conceptos parecidos a algunas de las ideas que intentaba comunicar también no es de extrañar si se tiene en cuenta los muchos siglos de contacto entre Oriente y Occidente en la península ibérica. Quizá por eso sus enseñanzas resulten familiares a algunos de sus lectores, y también explica por qué sus libros han tenido tanto éxito en el mundo hispanoparlante.